En resumen
Unas capitulaciones solo caen cuando coinciden un desequilibrio objetivo y una posición negociadora inferior. Lo que las sostiene es cómo se gestaron: tiempo, asesoramiento propio para ambas partes y una contrapartida visible.
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¿Cuándo caen unas capitulaciones ante el tribunal?
Unas capitulaciones matrimoniales son nulas cuando coinciden dos cosas. Objetivamente deben cargar de forma desigual a una de las partes, y subjetivamente esa parte debe haber estado en una posición negociadora inferior al firmar. Si falta una de las dos, el contrato se mantiene, aunque reparta de manera desigual.
La revisión se hace en dos fases. El control de validez mira el día de la escritura § 138 (1) BGB, y el control de ejercicio, el día en que una parte invoca el contrato § 242 BGB. Cada fase lleva a una consecuencia jurídica distinta, y esa diferencia decide qué queda de un contrato impugnado.
Qué efecto del divorcio está protegido y con qué intensidad
El Tribunal Supremo Federal alemán ordena los efectos del divorcio según su cercanía al núcleo del derecho de los efectos del divorcio BGH, sentencia de 11 de febrero de 2004, XII ZR 265/02. Cuanto más cerca está un efecto de ese núcleo, más estrechos son los límites de la libertad contractual. De dentro hacia fuera:
- La pensión por cuidado de los hijos comunes es la más cercana al núcleo. Sirve ante todo al hijo y queda en gran medida fuera del alcance de un pacto.
- Le siguen la pensión por vejez y por enfermedad. Ambas cubren riesgos que nadie puede controlar.
- El Versorgungsausgleich (compensación de pensiones) se sitúa al mismo nivel que esas dos, porque en el fondo es una pensión de vejez anticipada.
- La pensión por desempleo, la complementaria y la de formación quedan más afuera y admiten una regulación mucho más libre.
- El Zugewinnausgleich (reparto de ganancias) queda en el extremo exterior. Es lo más abierto al libre acuerdo, y por eso el terreno más agradecido para la previsión.
Este orden explica algo que sorprende con regularidad a los clientes. Un contrato que excluye por completo el Zugewinnausgleich (reparto de ganancias) resiste con más frecuencia que otro que prevé un pequeño recorte en la pensión por cuidado de los hijos.
El control de validez del § 138 (1) BGB
La primera fase pregunta si el contrato ya preveía, el día de la escritura, un reparto de cargas tan desigual que el ordenamiento jurídico debe negarle reconocimiento. La medida es una valoración conjunta de ingresos, patrimonio, el modelo de matrimonio previsto y los efectos sobre los hijos comunes.
En 2025, el Tribunal Supremo Federal precisó dónde está ese límite BGH, resolución de 28 de mayo de 2025, XII ZB 395/24. En 2010, una economista de empresa que entonces dirigía su propia sociedad limitada firmó un contrato con un socio de varias empresas familiares. Pactaron la Gütertrennung (separación de bienes), la exclusión del reparto y una renuncia recíproca a la herencia y a la legítima. Tras el nacimiento del tercer hijo dejó su trabajo. Al separarse, sostuvo que el contrato era contrario a las buenas costumbres.
La Sala no le dio la razón. Un reparto desigual del patrimonio y una distribución clásica de roles no bastan por sí solos para que unas capitulaciones sean contrarias a las buenas costumbres. Hacen falta circunstancias agravantes fuera de la escritura: el aprovechamiento de una situación de apremio, una dependencia social o económica o una inferioridad intelectual. Si faltan, el contrato se mantiene.
Dos detalles de este caso suelen perderse en los resúmenes, y para redactar un contrato importan más que la doctrina del fallo. La esposa contaba con asesoramiento jurídico propio al firmar ante notario y era económicamente independiente. Y el contrato no la dejaba en absoluto sin nada en materia de pensión. A partir de cuatro años de matrimonio le garantizaba 5.000 € al mes, con actualización del valor. A eso se sumaba la pensión por cuidado de los hijos sin obligación de trabajar hasta que el menor cumpliera siete años. Cuando la exclusión del reparto se sostiene, rara vez va sola.
Si el control de validez sí prospera, la cláusula afectada es nula desde el principio. En su lugar entra la ley, es decir, el régimen legal completo que el contrato pretendía evitar.
El control de ejercicio del § 242 BGB
La segunda fase actúa más tarde y pregunta si las circunstancias de vida han cambiado tanto desde la escritura que invocar hoy el contrato sería contrario a la buena fe. La medida es lo que ambos cónyuges habían planeado juntos en su momento.
El caso clásico es el matrimonio que transcurrió de otro modo del previsto. Dos personas con trabajo pactan una renuncia recíproca a la pensión, porque ambas ganan bien y ninguna depende de la otra. Luego llega un hijo, una de ellas deja de trabajar y el matrimonio de dos ingresos se convierte en uno de un solo sueldo. La renuncia afecta ahora a alguien a quien, según el plan común, nunca debía afectar.
Aquí la consecuencia es más suave. En lugar de descartar el contrato entero, el tribunal ajusta la consecuencia jurídica a lo que sería adecuado sin ese cambio.
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Qué circunstancias cuentan como inferioridad
La inferioridad es una situación concreta que puede nombrarse, no un descontento posterior con el resultado. El punto de partida lo fijó el Tribunal Constitucional Federal BVerfG, sentencia de 6 de febrero de 2001, 1 BvR 12/92. Cuando unas capitulaciones no reflejan una negociación entre iguales, sino el dominio unilateral de una parte, los tribunales deben corregirlas a través de las cláusulas generales del derecho civil.
Como caso típico de esa situación, el tribunal menciona a la mujer embarazada y soltera que debe elegir entre criar sola al hijo que espera o casarse con el padre. La sola disposición del hombre a casarse no es contrapartida suficiente por renunciar a todo lo que a ella le correspondería en un divorcio.
En nuestra práctica se repiten cuatro situaciones:
- El borrador llega pocos días antes de la boda, con las invitaciones enviadas hace tiempo.
- Una parte apenas habla el idioma del contrato y no ha recibido una traducción escrita.
- El permiso de residencia de una parte depende de que el matrimonio continúe.
- Solo una parte tuvo asesoramiento jurídico, y el borrador procede justamente de ese abogado.
A menudo nos dicen que el notario informó a ambos y que por eso todo está en orden. Un notario informa sobre el contenido de la escritura y su alcance jurídico. Si ese contenido le conviene a usted no puede valorarlo en favor de una parte, porque tiene el mismo deber con las dos. Justamente ese asesoramiento de parte es el que falta.
Qué ocurre cuando cae una sola cláusula
Si cae una cláusula, el resto del contrato queda en discusión. Cuando se infringen las buenas costumbres, en caso de duda es nulo el contrato entero § 139 BGB. Otra cosa rige si puede acreditarse que los cónyuges habrían querido la parte restante también sin la nula.
Por eso casi todas las capitulaciones ante notario contienen una cláusula de salvaguarda que dispone exactamente eso. Ayuda, pero no decide por sí sola. Cuando el desequilibrio nace precisamente de la suma de varias renuncias, lo que queda rara vez supera la valoración conjunta.
Con el control de ejercicio, en cambio, el contrato se mantiene en pie. El tribunal sustituye solo la consecuencia jurídica que una parte invoca de mala fe y deja intacto todo lo demás.
Qué hace sólidas unas capitulaciones
Unas capitulaciones se vuelven sólidas sobre todo por la forma en que se gestaron, y menos por su redacción. Cuatro puntos pesan más:
- Varias semanas entre el primer borrador y la cita ante notario. Antes de una boda, todo el proceso debe hacerse varios meses antes de la fecha.
- Asesoramiento jurídico propio para ambas partes, y documentado.
- Una contrapartida visible para la parte que cede, por ejemplo una indemnización, un inmueble o una pensión escalonada.
- Un preámbulo que recoja la finalidad del contrato y la situación económica de ambas partes al firmar. Años después, es la mejor prueba de lo que realmente se habló.
Como el control de ejercicio reacciona a cambios posteriores, conviene una segunda revisión tras cada cambio importante: el nacimiento de un hijo, la sucesión en una empresa o un traslado al extranjero. Cómo adaptar un contrato existente lo explicamos en Modificar o anular unas capitulaciones matrimoniales.
Cuánto margen deja cada palanca lo explicamos en detalle en Excluir el reparto de ganancias mediante capitulaciones y en Regular la pensión compensatoria en las capitulaciones. El marco completo lo describe nuestra página sobre las capitulaciones matrimoniales.
Si sus capitulaciones resisten el control solo puede valorarse a partir de la escritura y de las circunstancias en que se firmaron. Traiga ambas cosas, también si el contrato se firmó en el extranjero. En una primera consulta confidencial le decimos qué cláusulas se sostienen y cuáles consideramos impugnables.
Esta entrada describe la regla, no su caso. Lo que se aplica a usted depende de circunstancias que ningún texto puede recoger. Para una valoración necesitamos sus documentos y una conversación.
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Lleva divorcios de mutuo acuerdo y contenciosos y procedimientos de alimentos, y con el divorcio regula también la responsabilidad parental y las visitas, siempre pensando en lo que eso supone para el día a día de su familia. Ver perfil
